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6 de abril de 2014

De los monstruos sudorosos y de las anticitas.

Estoy hasta arriba. Una prueba clara es que lleve tanto tiempo sin escribir chorradas en mi blog. Todo empezó hace unas semanas cuando decidí empezar a preparar a opositores para el cuarto examen. Es algo que me motiva, creo que no se me da mal y además es una forma de sacar algo de dinero extra mientras pago mi casa.

Pero claro, si quieres hacerlo bien (y yo en mi línea de perfección autodestructiva no quiero hacerlo bien, ¡quiero hacerlo genial!) supone muchísimo trabajo. Mis días se basan en trabajar, plantear supuestos, resolver mis propios supuestos, resolver dudas por mail, teléfono o whatsapp, corregir supuestos, dar clases de 4 horas 3 días a la semana y, por fin, meterme en la cama, cerrar los ojos ... ¡y soñar que doy clase!.

Todo esto me deja con 10 minutos libres para ir al grano y contar dos anécdotas que me han pasado esta semana.

La maldición del monstruo sudoroso.

Algo muy malo debi hacer en otra vida para que todos los días se me coloque al lado en spinning el monstruo sudoroso.

El monstruo sudoroso es un ser humano de, pongamos, 1.90, con sobrepeso y que suda. En cantidades ingentes. Sin control. A lo loco. Suda como si no hubiera un mañana. Hasta aquí podéis pensar "bueno, ¿quién no suda en el gimnasio?" O voy más allá, "¿quién no suda en spinning?". Las cosas nunca son tan fáciles. El monstruo sudoroso, además de sudar:

  • Tiene una única camiseta y unas únicas mallas, ambas de material no transpirable, que usa todos los días de la semana, con el correspondiente olor a L'eau de Berraco.
  • Cuando hace esfuerzos en la bici suelta unos alaridos guturales rollo preorgásmico de lo más repulsivo.
  • Como suda tanto, es tan grandote y se te coloca tan cerca, te riega con su sudor. Además deja un charco enorme bajo su bici.
  • El otro día, además de sudor, expulsaba también babas y mocos.
  • Llega a la clase en modo trampa, cuando ya ha empezado. Entonces se te coloca al lado y tú, que ya tienes el ritmo cogido, no puedes parar, bajarte y cambiarte de sitio. 

Pero lo peor, lo que me hace odiarle con toda mi alma, es que el tío no hace caso al profesor y, cuando éste dice que dejemos de pedalear de pie para bajar pulsaciones, ¡el monstruo sudoroso sigue arriba! ¡y subiendo la resistencia de la bici! ¡Para sudar más! Y cuando se termina la clase y estamos todos relajados haciendo estiramientos, sólo hay una bici que sigue sonando, ¿adivináis cuál? ¡El tío sigue pedaleando aunque la clase ya ha terminado para seguir perdiendo líquido!. ¡Que se marcha el profesor, se marchan los alumnos y el tío sigue en la bici! ¡Que probablemente hoy a esta hora en este mismo instante estando el gimnasio cerrado fijo que ha conseguido entrar y seguirá sudando en la bici!. 

Entonces mi duda es: para ir y no hacer caso al profesor y simplemente meterte a sudar al resto, ¿por qué no te coges una bici normal en la sala de máquinas en vez de venir a spinning?.

Supongo que esta pregunta es parte de su leyenda, la leyenda del monstruo sudoroso, y nunca será respondida.

La anticita.

El otro día quedé con uno de los opositores a los que preparo en un starbucks. Sí, así de cutre. Mientras no tenga casa, es lo que hay, si bien he de decir que las clases con un chai latte pasan mejor. Lo que pasa es que también tiene sus desventajas. Cuando llevaba un buen rato dándole una animada charla sobre los diagramas y la ley de protección de datos, me fijé en que todo el starbucks nos estaba mirando fijamente.

De repente fui consciente y vi la escena con los ojos de esta gente. Desde fuera bien podíamos parecer una cita, sobre todo después de saludarnos en plan cortado porque era el primer día que nos conocíamos. Entonces si pensaban que era una cita ... ¿en qué lugar me dejaba a mí con mi chapa sobre metadatos?  

Porque la gente es una cortada que si no, aprovechando un momento en que le dejé solo para ir al baño, bien podían haberse acercado a mí y decirme ... "Esto ... así no vas por buen camino ¿el registro?¿estimación de recursos? Así no, mujer ..."

O si no acercándose a él en plan: "Muchacho ... ¡sal de aquí YA!".

En definitiva, que todos los jueves de 18 en adelante me toca ... ¡una anticita!. 

Me despido con una canción de Depeche Mode que pusieron el otro día y que me ayudó a superar la compañía del monstruo sudoroso:


¡Buena semana!

6 comentarios:

  1. Jajajaja me ha encantado, porque me he reído, porque has vuelto, y... por el tease-potencial que tiene todo esto! :D :D :D

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    1. Jajaja tease-potencial? Ya te digo yo que no pero me alegro de que parezca más emocionante de lo que es jajaja

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  2. Hola!!! Que he parado por aqui despues de un monton de no hacerlo! y me ha encantado tu entrada, es un gusto como siempre leerte del otro lado del mundo!! Me he reido tanto imaginando al tipo sudoroso y despues hasta asco me ha dado hahahaha en fin espero que te vaya super bien y que todo salga excelente! te dejo un fuerte abrazo!! Saludos

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    1. Jajaja Angieee qué bien que estés de vuelta!!! Agh qué horror el monstruo sudoroso, esta semana no he podido ir, ¡y no le echo de menos! Yo tb te deseo que te vaya genial, guapa! Un abrazooo!

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  3. Pues voy a empezar por el final y no por llevar la contraria, sino porque mira que molan los Depeche y eso que esta no la pondría entre sus 20 mejores canciones, pero es muy evocadora. Me he reido un montón con la historia del monstruo sudoroso y eso que ya te la había oido contar y lo de la anticita me ha parecido entre gracioso y un poquito entrañable. Será la primavera jeje... sigue disfrutando con la preparación... pero no petes ;)

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    1. Bah no tienes gusto! :P Esta canción es un te-ma-zo. En vez de alegrarte por que me molan los depeche te pones a criticar la canción, mal mal mal mal :P Jajjaa me alegro de que te hayan gustado las minihistorias. Y lo de petar... se intentará ... Un besito.

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