- El olor a café recién hecho
- El olor a tierra mojada
- El olor y la sensación cuando me echo el agua de belleza de Caudalie en la cara (jajaja parece un contenido patrocinado pero es que acabo de echármela y es justo cuando he pensado en hacer esta lista así que se merece estar en el top 3 :P)
- La leche condensada (debería haberla puesto en el número 1)
- Caminar por la montaña, escuchando el sonido de la naturaleza (árboles, ríos, animales...). Jo qué ganas de volver a pisarla.
- Cenar poké picatuna del Aloha Poké con mi chico y ver una peli después (bueno, verla yo, él dormirla más bien xDDD)
- Tomarme una leche merengada con mamá
- Hacer maratón de Harry Potter
- Ir al cine y comprarme palomitas y chuches
- Despertarme en mi habitación de Soto y escuchar el ruido de mi familia al otro lado de la puerta
- El momento de llegar al aeropuerto cuando vas a empezar un viaje
- Ver la reacción de otra persona cuando ve por primera vez algo que a mí me gusta mucho
- ¡Los perros! :D
- Ver "La vida de Pi" con el salón casi a oscuras para alucinar con las imágenes y volar con la música de cada escena. Me encanta esa peli.
- Jane Austen, todos sus libros, todas las pelis y series de sus libros, toda ella.
- Recibir comentarios de Caro en el blog como en los viejos tiempos :D
- Los paseos por la orilla de la playa con mamá
- Los brunch, los buffets de desayuno de los hoteles y todo lo que conlleve un desayuno con miles de cosas ricas dulces, saladas, amargas, ¡de todo lo comestible!
- ¡Astuuuuuriaaaaaaaaaas!
- Los planes de día completo con mi hermana
- La sensación que se te queda nada más terminar un entrenamiento
- Ponerme a leer un libro que me esté enganchando mucho
- Llegar a la habitación del hotel después de un viaje
- Ludovico Einaudi
- Los conciertos de Vetusta Morla con Caro
- Encenderme una vela que huela bien mientras trabajo o estudio
- Cocinar con Argi y verle canturrear por la cocina porque me recuerda a mi padre
- Los atardeceres bien naranjas y morados y con nubes que contrasten
- Mi sobrina Blanca
- Las tormentas cuando estoy en casa calentita escuchando de lejos los truenos y el sonido de la lluvia
- El sonido que hacen los bichos en el campo en verano
- El arpa, me encanta cómo suena, me gustaría saber tocarlo pero por lo visto es bastante difícil!
- Algunas escenas de la peli "El paciente inglés", con su música, su fotografía y ese color "desierto" tan romántico que tiene todo
- Hacer un bizcocho en casa y el olorcito que queda después. Y zampármelo, claro.
- Los paseos por la Dehesa de la Villa que pronto volverán :)
- La risa contagiosa de Argi
- Los parques de atracciones, cuanto más temáticos mejor. Hace siglos que no voy, seguro que si ahora me monto en alguna burrada salgo con alguna contractura en la espalda. Ahh la edad...
- Acostarme por la noche sabiendo que al día siguiente no hay que madrugar
- ¡La serie Friends! La he visto ya veinte mil veces y sé que volveré a verla muchas más :D
- Los brocardos con Rubén, qué pena que ya no lo hacemos tan a menudo como antes :(
- Comer en La Primera de Gran Vía, echo de menos su tortilla, su merluza, su cordero deshuesado, su tarta de queso (diosssssssss) y su tarta de limón!!!
- Cocinar algo nuevo y que me quede rico. Disfrutar durante el proceso oliendo, probando...
- Los balnearios... algún día tengo que irme un fin de semana a uno de estos bonitos, que estén en plena naturaleza, y pasarme los días en albornoz escogiendo qué tratamiento me hago a continuación. Así, sufriendo y tal.
- Los desayunos sorpresa
- Hacerme la manicura en algún sitio bonito
- Las comidas de familia con las sobremesas de parloteo después
- La colonia de Mimosa & Cardamomo de Jo Malone
- Las auroras boreales
- Ir a un sitio donde haya poca luz y ver las estrellas en todo su esplendor
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17 de mayo de 2020
Cosas que me gustan
He visto un reto de escribir 3 cosas al día que me gusten. Eso harán unas 1000 al año y será una lista potente de la que tirar en según qué momentos. ¡Empiezo!
3 de mayo de 2020
Mi miedo en tiempos de pandemia
Cuando vi que la escuela en la que me preparé para ser coach daba una charla sobre el miedo, no me lo pensé y pulsé el botón “Unirme”. El miedo es un tema recurrente en mi mente estos días. ¿Por qué será? ¡Ni que hubiera una pandemia! :D
Llevo tiempo intentando reconciliarme con el miedo. Yo, como tanta gente, no tenía muy buena opinión del miedo. Muchos pensamos que sentir miedo es de cobardes, que no deberíamos tener miedo… o nos imaginamos a las personas que consideramos valientes incapaces de sentir ese nudo en la garganta que se nos coloca a nosotros. Somos débiles y vulnerables. Qué feo.
Pero luego estudias psicología de la emoción, o lees libros de coaching y de inteligencia emocional, o ves esa obra maestra que es “Inside Out” … y te das cuenta de que todas las emociones están ahí para algo. El miedo es útil… si dejamos que lo sea, claro.
CÓMO FUNCIONA EL MIEDO
El proceso del miedo lo conocemos todos. Se produce un estímulo que hace que nuestra mente interprete que estamos frente a una amenaza y que haga una evaluación rápida de los recursos que tenemos para afrontarla. Y tenemos tres posibilidades:
GESTIONAR EL MIEDO
Estamos en la situación 3 y he aquí el miedo. ¿Qué podemos hacer para gestionarlo y sacarle el máximo jugo?
Paso 1: Analizar y cambiar nuestra respuesta interior hacia el miedo.
Lo primero que debemos cambiar es nuestra respuesta interior hacia el miedo. ¿Qué quiero decir con esto de respuesta interior? Pues es eso que tú te dices cuando te das cuenta de que sientes miedo. Hay tantas opciones de respuesta interior como personas:
Y un largo etcétera. Todas estas respuestas negativas van a provocar que bloqueemos ese miedo, que no lo escuchemos y que no le demos la oportunidad de ser útil. Además, en este caso, nos pensamos que el miedo desaparece pero no, está latente y termina explotando, en forma de estrés, de depresión, de estrés crónico... No queremos esto.
¿Cómo cambio mi respuesta interior? ¿Qué otras interpretaciones podemos darle al miedo?
Paso 2: Evaluar nuestros recursos reales.
Una vez que hemos cambiado nuestra respuesta y somos capaces de aceptar nuestro miedo como algo útil que nos da información valiosa, toca analizar esa información.
Al final el miedo nos está avisando de que hay una amenaza y de que, supuestamente, no tenemos suficientes recursos para afrontarla (de lo contrario, como hemos visto más arriba, no habría miedo).
En primer lugar debemos hacer una evaluación realista de esos recursos porque a veces eso de que nuestros recursos sean inferiores no tiene por qué ser la realidad, sino que es nuestra interpretación de la realidad. A veces tenemos más recursos de los que creemos, lo que pasa es que tendemos a poner más el foco en lo que nos falta.
Y si realmente llegamos a la conclusión de que no hay recursos, podemos ponernos en marcha y buscarlos: vamos a estudiar, a aprender, a entrenar, vamos a pedir ayuda, vamos a superarnos y a aprender lo que haga falta para conseguir vencer esa amenaza.
Paso 3: Hazlo con miedo.
Un amigo me dijo esta frase cuando estaba en pleno debate mental sobre si atreverme a hacer un trekking por el Himalaya. Y me ayudó mucho. A veces esperamos a no sentir miedo para actuar. Y los pasos 1 y 2 no nos van a garantizar no sentir miedo. Nos van a garantizar que disponemos de los recursos que nos faltaban pero es muy probable que la mente, precavida de más, nos siga lanzando de vez en cuando llamaradas de miedo. Así que lo importante ahí es saber reconocer ese miedo y tratarle con cariño: "Gracias miedo, sé que estás aquí para avisarme pero ahora aparta a un lado un rato que yo voy a por esto".
EL MIEDO A LA HORA DE AFRONTAR UN RETO
Cuando nos planteemos un reto que nos ilusiona mucho pero nos genera miedo, algunas preguntas útiles que nos podemos hacer son:
EL MIEDO AL CONTAGIO
Y con todo lo anterior, una reflexión sobre la situación que estamos viviendo. ¿Qué hago con el miedo al contagio?
Creo que la forma más razonable de aceptar este miedo es darnos cuenta de que nunca hemos vivido en un entorno seguro. Sí, es cierto que si salgo a la calle puedo contagiarme. Pero no es menos cierto que cada día que he salido he podido tener un accidente de tráfico y matarme. Y, por inquietante que esto sea, cada día nos pueden diagnosticar una enfermedad peligrosa, o podemos sufrir un ictus o un infarto. Con esto no pretendo que terminemos todos en posición fetal en una esquina de nuestra casa. Simplemente pretendo darme cuenta de que nunca estamos seguros y que este es un riesgo más, nuevo y original, no lo niego, pero uno mas.
MI PEOR MIEDO
No, mi peor miedo no es contagiarme. Mi peor miedo ahora mismo es perder a las personas que quiero. En especial, me preocupa mi madre porque forma parte de la población de riesgo ante el COVID-19.
La respuesta interior que me genera este miedo es más miedo aún, así que mal vamos.
Y aquí entro en mi problema de siempre: intentar tenerlo todo bajo control, incluso lo que no se puede mantener bajo control. No está en mi mano que a mi madre no le pase nada malo. La vida va a continuar su curso, lo quiera yo o no. Y entrar en bucle y luchar contra este hecho es completamente inútil. Aun así, lo hago de vez en cuando. No se rompen los patrones de un día para otro.
Pero de pronto tengo momentos de lucidez en los que me doy cuenta de que lo único que puedo hacer es poner mi empeño en lo que sí está bajo mi control. Lo demás… decido soltarlo. Que sea lo que tenga que ser. Aunque también elijo confiar.
Y desde aquí la pregunta es: ¿qué SÍ está en mi mano hacer para no perder a mi madre?
Puedo cuidarla. Puedo llamarla a diario para hablar con ella, animarla y que mantenga su mente activa. Puedo hacerle la compra a domicilio y meterle algún caprichito que no me haya puesto en su lista. Puedo mandarle sus medicinas para que no tenga que salir de casa. Puedo interceder para que este verano pueda irse a su casa de la sierra, si las condiciones lo permiten. Puedo atesorar y aprovechar cada conversación con ella. Puedo recomendarle películas bonitas. Puedo llamarla para pedirle consejo sobre recetas y que se dé cuenta de que sin ella estaría más perdida que un pulpo en un garaje. Puedo cuidarme yo para no contagiarme y poder atenderla cuando me necesite. Puedo no dejar nada pendiente y que, de esa forma, si algo me pasa a mí o algo le pasara a ella, no haya ningún arrepentimiento, solo paz de corazón y de alma, y agradecimiento por haber tenido una madre como ella.
Me encantó cómo terminó la charla, con un extracto del libro "Conversaciones con Dios" que dice que solo se puede actuar o desde el amor o desde el miedo. Probemos a actuar a partir de ahora desde el amor a nuestro miedo :)
Llevo tiempo intentando reconciliarme con el miedo. Yo, como tanta gente, no tenía muy buena opinión del miedo. Muchos pensamos que sentir miedo es de cobardes, que no deberíamos tener miedo… o nos imaginamos a las personas que consideramos valientes incapaces de sentir ese nudo en la garganta que se nos coloca a nosotros. Somos débiles y vulnerables. Qué feo.
Pero luego estudias psicología de la emoción, o lees libros de coaching y de inteligencia emocional, o ves esa obra maestra que es “Inside Out” … y te das cuenta de que todas las emociones están ahí para algo. El miedo es útil… si dejamos que lo sea, claro.
Soy útil lo juro, seguid leyendo
aunque os dé miedo la longitud del post, oh qué paradoja xDDD
CÓMO FUNCIONA EL MIEDO
El proceso del miedo lo conocemos todos. Se produce un estímulo que hace que nuestra mente interprete que estamos frente a una amenaza y que haga una evaluación rápida de los recursos que tenemos para afrontarla. Y tenemos tres posibilidades:
- Si mis recursos son mayores que la amenaza, no siento miedo ninguno.
- Si mis recursos están equilibrados con la amenaza, surge una tensión creativa que nos lleva a dar lo mejor de nosotros mismos. Puede ser el caso de cuando nos toca hablar en público sobre un tema que conocemos bien. Nos ponemos nerviosos, pero es un nerviosismo bueno, que nos activa y nos hace esforzarnos para hacerlo bien.
- Si considero que mis recursos son inferiores a la amenaza, surge el MIEDO.
GESTIONAR EL MIEDO
Estamos en la situación 3 y he aquí el miedo. ¿Qué podemos hacer para gestionarlo y sacarle el máximo jugo?
Paso 1: Analizar y cambiar nuestra respuesta interior hacia el miedo.
Lo primero que debemos cambiar es nuestra respuesta interior hacia el miedo. ¿Qué quiero decir con esto de respuesta interior? Pues es eso que tú te dices cuando te das cuenta de que sientes miedo. Hay tantas opciones de respuesta interior como personas:
- Puedes sentir enfado: “yo no debería tener miedo”, “los demás no tienen miedo, por qué yo sí”.
- Puedes sentir vergüenza: “asustarse es de cobardes así que voy a fingir que no tengo miedo”.
Y un largo etcétera. Todas estas respuestas negativas van a provocar que bloqueemos ese miedo, que no lo escuchemos y que no le demos la oportunidad de ser útil. Además, en este caso, nos pensamos que el miedo desaparece pero no, está latente y termina explotando, en forma de estrés, de depresión, de estrés crónico... No queremos esto.
¿Cómo cambio mi respuesta interior? ¿Qué otras interpretaciones podemos darle al miedo?
- El miedo a veces nos genera rabia, nos hace plantearnos retos y avanzar, nos hace salir de la famosa zona de confort y plantearnos retos que terminan enriqueciendo nuestras vidas.
- El miedo nos lleva a pedir ayuda a los demás. Alguno pensará “y esto es bueno porque…”. Ay el pedir ayuda y mostrar vulnerabilidad… otra asignatura pendiente. Para otro post.
- El miedo nos lleva a querer aprender y a buscar los recursos que nos faltan para equilibrar nuestra capacidad de hacer frente a la amenaza.
Paso 2: Evaluar nuestros recursos reales.
Una vez que hemos cambiado nuestra respuesta y somos capaces de aceptar nuestro miedo como algo útil que nos da información valiosa, toca analizar esa información.
Al final el miedo nos está avisando de que hay una amenaza y de que, supuestamente, no tenemos suficientes recursos para afrontarla (de lo contrario, como hemos visto más arriba, no habría miedo).
En primer lugar debemos hacer una evaluación realista de esos recursos porque a veces eso de que nuestros recursos sean inferiores no tiene por qué ser la realidad, sino que es nuestra interpretación de la realidad. A veces tenemos más recursos de los que creemos, lo que pasa es que tendemos a poner más el foco en lo que nos falta.
Y si realmente llegamos a la conclusión de que no hay recursos, podemos ponernos en marcha y buscarlos: vamos a estudiar, a aprender, a entrenar, vamos a pedir ayuda, vamos a superarnos y a aprender lo que haga falta para conseguir vencer esa amenaza.
Paso 3: Hazlo con miedo.
Un amigo me dijo esta frase cuando estaba en pleno debate mental sobre si atreverme a hacer un trekking por el Himalaya. Y me ayudó mucho. A veces esperamos a no sentir miedo para actuar. Y los pasos 1 y 2 no nos van a garantizar no sentir miedo. Nos van a garantizar que disponemos de los recursos que nos faltaban pero es muy probable que la mente, precavida de más, nos siga lanzando de vez en cuando llamaradas de miedo. Así que lo importante ahí es saber reconocer ese miedo y tratarle con cariño: "Gracias miedo, sé que estás aquí para avisarme pero ahora aparta a un lado un rato que yo voy a por esto".
EL MIEDO A LA HORA DE AFRONTAR UN RETO
Cuando nos planteemos un reto que nos ilusiona mucho pero nos genera miedo, algunas preguntas útiles que nos podemos hacer son:
- ¿Conoces bien el contexto del reto? ¿Es sobre un tema que controlas? Si no es así, prepárate.
- Ten presente que ese reto no te define como persona, no define tu ser. Es un punto más de experiencia y siempre vamos a aprender, consigamos el reto o no. Si no hacemos esto y ponemos toda nuestra valía, todo nuestro ser, en la consecución de ese reto, será difícil que conecte con mis recursos porque estaré más conectada con lo que me falta.
- ¿Qué es lo peor que puede pasar? Porque si yo identifico lo peor que puede pasar, podré analizar con qué recursos cuento en ese caso y puedo prepararme para ello. Esto te ayudará a ponerte en marcha desde la prudencia y el coraje.
- ¿Qué te estás perdiendo por no hacerlo?
- ¿Cómo sería conseguirlo? Esto nos ayuda a sentir emociones muy positivas a las que recurrir cuando tengamos momentos difíciles en el camino.
EL MIEDO AL CONTAGIO
Y con todo lo anterior, una reflexión sobre la situación que estamos viviendo. ¿Qué hago con el miedo al contagio?
Creo que la forma más razonable de aceptar este miedo es darnos cuenta de que nunca hemos vivido en un entorno seguro. Sí, es cierto que si salgo a la calle puedo contagiarme. Pero no es menos cierto que cada día que he salido he podido tener un accidente de tráfico y matarme. Y, por inquietante que esto sea, cada día nos pueden diagnosticar una enfermedad peligrosa, o podemos sufrir un ictus o un infarto. Con esto no pretendo que terminemos todos en posición fetal en una esquina de nuestra casa. Simplemente pretendo darme cuenta de que nunca estamos seguros y que este es un riesgo más, nuevo y original, no lo niego, pero uno mas.
MI PEOR MIEDO
No, mi peor miedo no es contagiarme. Mi peor miedo ahora mismo es perder a las personas que quiero. En especial, me preocupa mi madre porque forma parte de la población de riesgo ante el COVID-19.
La respuesta interior que me genera este miedo es más miedo aún, así que mal vamos.
Y aquí entro en mi problema de siempre: intentar tenerlo todo bajo control, incluso lo que no se puede mantener bajo control. No está en mi mano que a mi madre no le pase nada malo. La vida va a continuar su curso, lo quiera yo o no. Y entrar en bucle y luchar contra este hecho es completamente inútil. Aun así, lo hago de vez en cuando. No se rompen los patrones de un día para otro.
Pero de pronto tengo momentos de lucidez en los que me doy cuenta de que lo único que puedo hacer es poner mi empeño en lo que sí está bajo mi control. Lo demás… decido soltarlo. Que sea lo que tenga que ser. Aunque también elijo confiar.
Y desde aquí la pregunta es: ¿qué SÍ está en mi mano hacer para no perder a mi madre?
Puedo cuidarla. Puedo llamarla a diario para hablar con ella, animarla y que mantenga su mente activa. Puedo hacerle la compra a domicilio y meterle algún caprichito que no me haya puesto en su lista. Puedo mandarle sus medicinas para que no tenga que salir de casa. Puedo interceder para que este verano pueda irse a su casa de la sierra, si las condiciones lo permiten. Puedo atesorar y aprovechar cada conversación con ella. Puedo recomendarle películas bonitas. Puedo llamarla para pedirle consejo sobre recetas y que se dé cuenta de que sin ella estaría más perdida que un pulpo en un garaje. Puedo cuidarme yo para no contagiarme y poder atenderla cuando me necesite. Puedo no dejar nada pendiente y que, de esa forma, si algo me pasa a mí o algo le pasara a ella, no haya ningún arrepentimiento, solo paz de corazón y de alma, y agradecimiento por haber tenido una madre como ella.
Me encantó cómo terminó la charla, con un extracto del libro "Conversaciones con Dios" que dice que solo se puede actuar o desde el amor o desde el miedo. Probemos a actuar a partir de ahora desde el amor a nuestro miedo :)
26 de abril de 2020
Humor pandémico
Quiero recopilar en esta entrada los memes, fotos, textos que más gracia me vayan haciendo durante la cuarentena. Hoy tengo un día un poco tenebroso con un nubarrón encima de mi cabeza del que salen rayos y centellas. Vamos a ver si recopilando esto me animo un poco.
Empiezo con las reglas que resumen a la perfección mi interpretación de todo lo que he ido leyendo estas últimas semanas en distintos medios de comunicación...
LAS 20 REGLAS DEL COVID 19
Empiezo con las reglas que resumen a la perfección mi interpretación de todo lo que he ido leyendo estas últimas semanas en distintos medios de comunicación...
LAS 20 REGLAS DEL COVID 19
1. No puedes salir de casa, pero si lo necesitas, si puedes.
2. Las máscaras no sirven de nada, pero sí sirven, si puedes pontela, o si no un foulard o no te la pongas porque en realidad solo sirven si estás contagiado, pero puedes estar contagiado y no lo sabes. Entonces sí, las máscaras sí sirven, pontela. Ah, qué no hay? Pues no te la pongas, porque no sirve para nada.
3. Las tiendas están cerradas, excepto las que están abiertas.
4. No hay que ir a los hospitales, a menos que necesites ir, solo hay que ir en caso de emergencia ¿Cuándo es emergencia? Si ves que te estás muriendo es emergencia, entonces vete. Si no, quédate en casa porque es como una gripe… Bueno, es como una gripe fuerte. Bueno, es mucho peor que una gripe. Bueno, puede que mueras.
5. Los guantes no ayudan, pero pueden ayudar.
6. La comida en el supermercado no faltará, pero hay muchas cosas que faltan si vas al final del día pero no hay que ir por la mañana. Vete al final del día mejor y si falta algo vuelves al día siguiente. No, no, mejor no salgas.
7. Después de ir al supermercado, deja los zapatos en la puerta y lava la ropa a 60º, si la lavas normal el virus no se irá. Que esté dando vueltas en la lavadora con jabón a 40º no mata el virus. Eso sí, si lo tienes en las manos, con que te las laves 2 minutos ya lo has matado.
8. El virus no afecta a los niños excepto en aquellos que lo tienen. Bueno, en Madrid ingresan muchos niños, pero más personas mayores (como en todas las enfermedades). Así que no, no afecta a niños.
9. Los animales no están contagiados, pero a pesar de todo un gato dió positivo en febrero en Bélgica... Cuando aún no se hacían pruebas a nadie, pero a este gato sí porque nos caía muy bien, y ya está. Los animales no lo tienen, solo algunos, pero no sabemos porque no les hacemos pruebas, así que están sanos. Aunque el virus lo han trasmitido los animales, pero ya no. Un murciélago, un pangolin, un laboratorio, bueno no, fue un unicornio, o un panda, o un delfín. Un señor se comió una sopa de algo y la ha liao parda!
10. Tendrás muchos síntomas si estás enfermo, fiebre muy fuerte, pérdida de olfato y gusto, falta de aire, disnea....Pero también puedes enfermarte sin ningún síntoma, tener síntomas sin estar enfermo (embarazo psicológico) o ser contagioso sin síntomas o tener alergia a la primavera o alergia a la primavera y te mueres de todas formas pero no.
11. Para no estar enfermo, tienes que comer bien y hacer deporte, pero come lo que tengas a mano y no salgas a hacer deporte. Bueno, en casa puedes, hay muchos vídeos, todo el mundo hace deporte. Yoga yoga, haz mucho yoga.
12. No tengas contacto con personas mayores, pero tienes que cuidarlos y llevar a tus vecinos mayores compras y medicinas. Es decir, ten contacto.
13. Puedes pedir comida preparada que tal vez la haya preparado personas que no usan máscaras ni guantes. Pero cuando te llegue no te la comas y dejas que se descontamine por tres horas afuera de la casa.
14. No puedes ver a tu madre o abuela, pero puedes coger un taxi y conocer a un taxista mayor o hablar con la de la farmacia que es una señora mayor muy simpática.
15. El virus permanece activo en diferentes superficies durante dos horas, no, cuatro, no, seis, no, no, no hemos dicho horas, tal vez sean días? Pero necesita un entorno húmedo. Oh, no, no necesariamente.
16. El virus permanece en suspensión en el aire, o no, o sí, tal vez... especialmente en una habitación cerrada. En una hora un enfermo puede contaminar diez, así que si cae un niño, todos vuestros hijos ya han sido contaminados en el Escuela hace tiempo, pero mejor las cerramos porque no se han contagiado todavía.
17. Se dice el número de muertos pero no se sabe decir cuántas personas están infectadas. Vamos a hacer pruebas masivas, pero mañana, no pasado, no la semana que viene. Bueno, ya las haremos, no hay prisa. Es que nos dieron tongo con los tests. Pues ya no las hacemos ala! si te sientes mal estás contagiado y ya está.
18. No tenemos tratamiento pero tal vez haya uno, que aparentemente no es peligroso y funciona pero en realidad no, o sí ,tal vez, es que solo ha dado buenos resultados en algunos pero no en todos, entonces tenemos tratamiento, pero no, no tenemos.
19. Deberíamos permanecer confinados hasta que el virus desaparezca pero solo desaparecerá si llegamos a una inmunidad colectiva y por lo tanto, siempre que circula... y para eso tenemos que dejar de estar confinados...
20. No os preocupeis que está todo controlado y lo tenemos todo claro porque en Egpaña hay los mejores pofesionales y sanidá. La Reina Letizia bien de salud, gracias.
1 de abril de 2020
Ganas de hacer deporte en cuarentena
Bueno... pues, como decíamos ayer... xDDD
En cuarentena y, sobre todo, teniendo en cuenta que nos amenaza un bicho asqueroso que quiere poner en jaque nuestras defensas, es importante hacer deporte, si no a diario, yo diría que al menos 5 días a la semana. Además, que otra cosa no, pero tiempo hay.
Hay personas afortunadas en esta vida a las que les nace de manera natural un deseo de realizar ejercicio físico. Yo no soy una de esas personas. A mí lo que me nace de manera natural es zamparme una hamburguesa con patatas fritas y helado mientras, desde la comodidad y los brazos tentadores de mi sofá, veo alguna película.
Si tú eres como yo, deberás recurrir a artimañas mentales para sacar fuerza de voluntad y hacer ejercicio.
Hoy quiero compartir las ideas a las que recurro cada día para conseguirlo y, oye, de momento, he cumplido y llevo 3 semanas entrenando 5 días a la semana. Nada mal.
HAZLO SIN PENSAR.
Esta táctica es oro. Consiste en no dar tiempo a nuestra mente de darnos "LA EXCUSA". Y es que nuestra mente es puñetera y no se conforma con excusas tontas sino que a veces nos da argumentos totalmente convincentes, véase "hoy he trabajado mucho y me merezco descansar", "si entreno tantos días puede que me lesione y no está el horno para lesionarse" (bueno, esta roza la excusa tonta porque ni que mis entrenamientos fueran como los paseítos mañaneros de Kilian Jornet)...
Que yo lo que hago son vídeos de Patry Jordan (que dios la bendiga)
Bueno, pues lo que hay que hacer es marcarse una hora para hacer ejercicio y, cuando llegue esa hora, ir sin que nada nos detenga a ponernos la ropa de deporte. Mientras vamos a la habitación, mientras cogemos la ropa, nos la colocamos, nos calzamos, la mente estará como loca lanzando mensajes desesperados: "Noooooo", "Perezaaaaa", "No quieroooooo", "Qué horroooooooor". Bueno, pues ahí tenemos que forzar el pensamiento "no lo pienses, solo hazlo". Y continúa hasta acabar el entrenamiento. Una vez que entras en harina, todo es más fácil. Y luego, las cosas como son, te sientes genial después.
VISUALIZAR NUESTRAS DEFENSAS.
Yo estoy asumiendo que, tarde o temprano, el bicho coronavírico me cazará. Esto es muy probable. Espero que no sea ahora, con toda la congestión del sistema sanitario, pero cuando todo vuelva a la normalidad (o a una cuasinormalidad), es muy probable que nos vayamos contagiando los que ahora estamos encerrados y aparentemente bien. Por eso esta época tiene que servir para refozar las defensas. Ya es malo que no podamos salir al aire libre o que no nos dé el sol, pero al menos la alimentación saludable y el deporte, tienen que estar presentes.
Así que, cuando me entra la pereza o cuando estoy en pleno entrenamiento echando el hígado, intento visualizar que cada salto, cada sentadilla, cada gota de sudor que noto por mi cuerpo, está haciendo que las defensas de mi cuerpo aumenten y se fortalezcan para luchar contra el bicho.
DAR GRACIAS POR PODER HACERLO.
Esta la descubrí ayer y fue muy poderosa, de hecho creo que fue el día que entrené con mayor motivación. Se la debo a Emelie Forsberg. Para los que no la conozcáis, Emelie es una pedazo de atleta, campeona de miles de carreras de trail running (o lo que viene siendo correr tropecientos mil kilómetros y encima por montaña). Pero eso no es lo que más admiro de ella (que también, no nos engañemos) sino que es una de esas personas con alma. Tiene una sencillez, una humildad y desprende una bondad que no puedo dejar de admirarla, de verdad. Me encantaría ser más como ella. Es una persona calmada, que siempre tiene una sonrisa sincera cruzándole el rostro, una persona que valora las cosas simples de la vida: vivir en su granja, estar en contacto con la naturaleza, disfrutar con su familia, correr y esquiar cada día, cuidar de su huerto y hornear cosas ricas.
Pues bien, Emelie contaba en una entrevista que leí ayer, que cuando ella corre, a pesar del dolor y el agotamiento, disfruta cada segundo porque es consciente del regalo que supone poder correr. Tan simple como esto. A día de hoy, con tantas y tantas personas en los hospitales, pasándolo mal, somos unos privilegiados si podemos calzarnos las zapatillas de deporte y hacer ejercicio. Es un regalo y hay que agradecer que podamos hacerlo.
No sabéis la fuerza que me dio este pensamiento. Me lo quedo y, cuando todo esto termine, que terminará, espero poder usarlo en futuros retos que me proponga.
Y, con esto y un bizcocho, voy a hacerme la comida.
Me gusta estar de vuelta :)
En cuarentena y, sobre todo, teniendo en cuenta que nos amenaza un bicho asqueroso que quiere poner en jaque nuestras defensas, es importante hacer deporte, si no a diario, yo diría que al menos 5 días a la semana. Además, que otra cosa no, pero tiempo hay.
Hay personas afortunadas en esta vida a las que les nace de manera natural un deseo de realizar ejercicio físico. Yo no soy una de esas personas. A mí lo que me nace de manera natural es zamparme una hamburguesa con patatas fritas y helado mientras, desde la comodidad y los brazos tentadores de mi sofá, veo alguna película.
Si tú eres como yo, deberás recurrir a artimañas mentales para sacar fuerza de voluntad y hacer ejercicio.
Hoy quiero compartir las ideas a las que recurro cada día para conseguirlo y, oye, de momento, he cumplido y llevo 3 semanas entrenando 5 días a la semana. Nada mal.
HAZLO SIN PENSAR.
Esta táctica es oro. Consiste en no dar tiempo a nuestra mente de darnos "LA EXCUSA". Y es que nuestra mente es puñetera y no se conforma con excusas tontas sino que a veces nos da argumentos totalmente convincentes, véase "hoy he trabajado mucho y me merezco descansar", "si entreno tantos días puede que me lesione y no está el horno para lesionarse" (bueno, esta roza la excusa tonta porque ni que mis entrenamientos fueran como los paseítos mañaneros de Kilian Jornet)...
Que yo lo que hago son vídeos de Patry Jordan (que dios la bendiga)
Bueno, pues lo que hay que hacer es marcarse una hora para hacer ejercicio y, cuando llegue esa hora, ir sin que nada nos detenga a ponernos la ropa de deporte. Mientras vamos a la habitación, mientras cogemos la ropa, nos la colocamos, nos calzamos, la mente estará como loca lanzando mensajes desesperados: "Noooooo", "Perezaaaaa", "No quieroooooo", "Qué horroooooooor". Bueno, pues ahí tenemos que forzar el pensamiento "no lo pienses, solo hazlo". Y continúa hasta acabar el entrenamiento. Una vez que entras en harina, todo es más fácil. Y luego, las cosas como son, te sientes genial después.
VISUALIZAR NUESTRAS DEFENSAS.
Yo estoy asumiendo que, tarde o temprano, el bicho coronavírico me cazará. Esto es muy probable. Espero que no sea ahora, con toda la congestión del sistema sanitario, pero cuando todo vuelva a la normalidad (o a una cuasinormalidad), es muy probable que nos vayamos contagiando los que ahora estamos encerrados y aparentemente bien. Por eso esta época tiene que servir para refozar las defensas. Ya es malo que no podamos salir al aire libre o que no nos dé el sol, pero al menos la alimentación saludable y el deporte, tienen que estar presentes.
Así que, cuando me entra la pereza o cuando estoy en pleno entrenamiento echando el hígado, intento visualizar que cada salto, cada sentadilla, cada gota de sudor que noto por mi cuerpo, está haciendo que las defensas de mi cuerpo aumenten y se fortalezcan para luchar contra el bicho.
Un abrazo emocionado a todos los que, como yo, siguen imaginándose lo que ocurre dentro de nuestro cuerpo como en "La vida es así".
DAR GRACIAS POR PODER HACERLO.
Esta la descubrí ayer y fue muy poderosa, de hecho creo que fue el día que entrené con mayor motivación. Se la debo a Emelie Forsberg. Para los que no la conozcáis, Emelie es una pedazo de atleta, campeona de miles de carreras de trail running (o lo que viene siendo correr tropecientos mil kilómetros y encima por montaña). Pero eso no es lo que más admiro de ella (que también, no nos engañemos) sino que es una de esas personas con alma. Tiene una sencillez, una humildad y desprende una bondad que no puedo dejar de admirarla, de verdad. Me encantaría ser más como ella. Es una persona calmada, que siempre tiene una sonrisa sincera cruzándole el rostro, una persona que valora las cosas simples de la vida: vivir en su granja, estar en contacto con la naturaleza, disfrutar con su familia, correr y esquiar cada día, cuidar de su huerto y hornear cosas ricas.
Pues bien, Emelie contaba en una entrevista que leí ayer, que cuando ella corre, a pesar del dolor y el agotamiento, disfruta cada segundo porque es consciente del regalo que supone poder correr. Tan simple como esto. A día de hoy, con tantas y tantas personas en los hospitales, pasándolo mal, somos unos privilegiados si podemos calzarnos las zapatillas de deporte y hacer ejercicio. Es un regalo y hay que agradecer que podamos hacerlo.
No sabéis la fuerza que me dio este pensamiento. Me lo quedo y, cuando todo esto termine, que terminará, espero poder usarlo en futuros retos que me proponga.
Surely you do sometimes lose your sense of humor in a race?"
Emelie: “I don’t think I’ve done that. Even at Diagonale des Fous, running for 31 hours, I could appreciate some kids running with me when I was feeling destroyed. I felt lucky that they wanted to run with me and [that I was] able to put one foot in front of the other. It’s a privilege. Everyone who can run and finish a race, we are privileged. When I start a race, I want to do well, to do my best. But I’m also really grateful to be there, to be able to run. That’s why I’m happy when I run, because I feel grateful. Of course it can be shitty–bad weather or bad feelings–but they are just small things on the big page.”
Y, con esto y un bizcocho, voy a hacerme la comida.
Me gusta estar de vuelta :)
21 de julio de 2017
Tengo una presentación ¡ayuda! ¡SOS!
No recuerdo la última vez que escribí en el blog... pero me ha hecho ilusión volver a sentir las ganas de hacerlo de nuevo :)
Hablar en público es como el deporte, dejas de hacerlo un tiempo y te conviertes en un ballenato. Cuando dejas de practicar el hablar en público te oxidas igualmente y cuando lo vuelves a intentar...
El caso es que hace un par de semanas me tocó dar una charla en público y aproveché para ver de nuevo mis vídeos favoritos sobre comunicación (os los dejo abajo) y voy a resumir las ideas que me apunté en un papelito y sobre las que medité antes de empezar la charla. Y oye, funcionó :D
ADMITE Y AGRADECE LOS NERVIOS.
Antes de empezar la charla, reconoce y admite los nervios contigo mismo. De nada sirve ocultárselo a uno mismo mientras que si eres consciente de ello y te dices "vale, estoy nervioso, es perfectamente humano y es normal y además significa que me estoy tomando esta charla en serio y que quiero hacerlo lo mejor posible así que agradezco estos nervios que me van a permitir estar alerta" de alguna manera tu cerebro reduce automáticamente la sensación de tensión.
ESTÁS EN UNA CONVERSACIÓN.
Tendemos a imaginarnos la presentación como una especie de infierno en el que estamos solos frente a un público así:
Pero no es eso, en el fondo es una conversación en la que intervienes tú y un receptor (sí, en la forma de 30 personas) que espera recibir tu mensaje. Si te lo tomas como una conversación natural en la que tú cuentas lo que quieres transmitir y haces partícipe a las personas que están escuchándote, todo adquirirá un ambiente más relajado.
JUEGA Y ACTÚA.
No sé si os gusta el teatro pero a mí me encanta. Un consejo que leí y que a veces he puesto en práctica con éxito es entrar a la sala actuando como si el personaje que me toca es el de una presentadora de televisión muy buena. La presentación se convierte en teatro y finjo que soy esa presentadora, que me siento erguida, que miro a todo el mundo con calma, que vocalizo bien ... Y sí, hay momentos en los que te pueden atacar de nuevo los odiosos nervios pero si vuelves al juego, te garantizo que los resultados serán buenos.
LENGUAJE CORPORAL EMPODERADOR.
La charla de Amy Cuddy me pareció muy potente. No sólo exteriorizas de forma radicalmente distinta dependiendo de si te sientas erguida y en postura de poder o si te sientas escondida bajo tus hombros si no que numerosos estudios demuestran que al adoptar una postura poderosa (erguida, hombros atrás, o bien permanecer un par de minutos antes de la charla, y en privado of course XDDD, con la postura wonderwoman) tu propia mente percibe ese poder y lo manifiesta.
¿QUÉ IMPORTANCIA TIENE EQUIVOCARSE?
Si lo pensamos gran parte de nuestros nervios al hablar en público se deben a un hipotético escenario horrible en el que nos equivocamos y hacemos el ridículo y todo el mundo nos señala.
Entonces hay que hacerse una primera pregunta, ¿dominamos el tema sobre el que vamos a hablar? Porque si es que sí, el miedo es completamente infundado.
¿Y si la respuesta es no? ¿Nos pegamos un tiro? Nooooo. A ver, imaginemos que estamos atendiendo a una conferencia y, de repente, le hacen una pregunta al conferenciante quien, tranquilamente, responde "ahora mismo no tengo clara la respuesta pero déjame que lo investigue y me pondré en contacto contigo para aclarártelo". ¿Qué pensamos de él? No sé vosotros pero a mí me parecería muy bien porque entiendo que no todos podemos saber todo y está bien así, no pasa absolutamente nada por no saberlo todo.
Prefiero mil veces esa reacción, elegante, que el típico que no puede admitir que no sabe algo y que se empieza a meter en el fango hasta que tiene más problemas que el caballo de Atreyu.
Entonces, si pienso eso de otro, ¿por qué a mí no me permito no saberlo todo y me pongo nerviosa ante la amenaza de equivocarme o no saber?
Reflexionando sobre esto la verdad es que reducimos exigencia sobre nosotros mismos y, por tanto, reducimos tensión y estrés al comunicarnos.
HAZTE UN GUIÓN Y ENSAYA.
Quienes me conocen saben que tengo la memoria de Dori y que, si voy sobre la marcha sin hacerme un esquema mental previo, probablemente voy a dejarme olvidadas cosas que quiero decir. Por eso siempre procuro hacerme un pequeño guión de lo que quiero contar, lo memorizo y después lo ensayo cronometrándome. Así, no sólo consigo retener las ideas y contarlas de forma estructurada sino que me permite medir el tiempo y garantizar que me ajusto a la duración que me han dicho.
Todo esto no deja de ser aumentar el control sobre el contenido de la charla y, cuanto más lo controlemos, menos nervios atacarán.
NO ES UNA AMENAZA, ES UNA OPORTUNIDAD.
Ya sabemos que en la vida si quieres dominar algo la única forma de hacerlo es practicarlo. Pues con hablar en público lo mismo. Si vemos la presentación como una oportunidad de poner en práctica estos consejos y de intentar mejorar respecto a la última vez que hablamos en público, automáticamente nuestro cerebro quita atención a los nervios y los pone en aplicar los consejos, en practicar lo aprendido.
De hecho, si hablar en público es vuestro talón de Aquiles, ¡ya estáis tardando en presentaros voluntarios para todas las oportunidades que os surjan de practicar!
Pues bien, estas fueron las ideas que me apunté en el papelito de forma que, al revisarlas, conseguí reducir bastante el nivel de nervios que llevaba. Ojalá os sirva :)
MIS VÍDEOS FAVORITOS.
Hablar en público es como el deporte, dejas de hacerlo un tiempo y te conviertes en un ballenato. Cuando dejas de practicar el hablar en público te oxidas igualmente y cuando lo vuelves a intentar...
Cómo he empatizado con ella...
El caso es que hace un par de semanas me tocó dar una charla en público y aproveché para ver de nuevo mis vídeos favoritos sobre comunicación (os los dejo abajo) y voy a resumir las ideas que me apunté en un papelito y sobre las que medité antes de empezar la charla. Y oye, funcionó :D
ADMITE Y AGRADECE LOS NERVIOS.
Antes de empezar la charla, reconoce y admite los nervios contigo mismo. De nada sirve ocultárselo a uno mismo mientras que si eres consciente de ello y te dices "vale, estoy nervioso, es perfectamente humano y es normal y además significa que me estoy tomando esta charla en serio y que quiero hacerlo lo mejor posible así que agradezco estos nervios que me van a permitir estar alerta" de alguna manera tu cerebro reduce automáticamente la sensación de tensión.
ESTÁS EN UNA CONVERSACIÓN.
Tendemos a imaginarnos la presentación como una especie de infierno en el que estamos solos frente a un público así:
Pero no es eso, en el fondo es una conversación en la que intervienes tú y un receptor (sí, en la forma de 30 personas) que espera recibir tu mensaje. Si te lo tomas como una conversación natural en la que tú cuentas lo que quieres transmitir y haces partícipe a las personas que están escuchándote, todo adquirirá un ambiente más relajado.
JUEGA Y ACTÚA.
No sé si os gusta el teatro pero a mí me encanta. Un consejo que leí y que a veces he puesto en práctica con éxito es entrar a la sala actuando como si el personaje que me toca es el de una presentadora de televisión muy buena. La presentación se convierte en teatro y finjo que soy esa presentadora, que me siento erguida, que miro a todo el mundo con calma, que vocalizo bien ... Y sí, hay momentos en los que te pueden atacar de nuevo los odiosos nervios pero si vuelves al juego, te garantizo que los resultados serán buenos.
LENGUAJE CORPORAL EMPODERADOR.
La charla de Amy Cuddy me pareció muy potente. No sólo exteriorizas de forma radicalmente distinta dependiendo de si te sientas erguida y en postura de poder o si te sientas escondida bajo tus hombros si no que numerosos estudios demuestran que al adoptar una postura poderosa (erguida, hombros atrás, o bien permanecer un par de minutos antes de la charla, y en privado of course XDDD, con la postura wonderwoman) tu propia mente percibe ese poder y lo manifiesta.
¡¡Todos a familiarizarnos con la postura Wonder Woman!!
¿QUÉ IMPORTANCIA TIENE EQUIVOCARSE?
Si lo pensamos gran parte de nuestros nervios al hablar en público se deben a un hipotético escenario horrible en el que nos equivocamos y hacemos el ridículo y todo el mundo nos señala.
Entonces hay que hacerse una primera pregunta, ¿dominamos el tema sobre el que vamos a hablar? Porque si es que sí, el miedo es completamente infundado.
¿Y si la respuesta es no? ¿Nos pegamos un tiro? Nooooo. A ver, imaginemos que estamos atendiendo a una conferencia y, de repente, le hacen una pregunta al conferenciante quien, tranquilamente, responde "ahora mismo no tengo clara la respuesta pero déjame que lo investigue y me pondré en contacto contigo para aclarártelo". ¿Qué pensamos de él? No sé vosotros pero a mí me parecería muy bien porque entiendo que no todos podemos saber todo y está bien así, no pasa absolutamente nada por no saberlo todo.
Prefiero mil veces esa reacción, elegante, que el típico que no puede admitir que no sabe algo y que se empieza a meter en el fango hasta que tiene más problemas que el caballo de Atreyu.
Entonces, si pienso eso de otro, ¿por qué a mí no me permito no saberlo todo y me pongo nerviosa ante la amenaza de equivocarme o no saber?
Reflexionando sobre esto la verdad es que reducimos exigencia sobre nosotros mismos y, por tanto, reducimos tensión y estrés al comunicarnos.
HAZTE UN GUIÓN Y ENSAYA.
Quienes me conocen saben que tengo la memoria de Dori y que, si voy sobre la marcha sin hacerme un esquema mental previo, probablemente voy a dejarme olvidadas cosas que quiero decir. Por eso siempre procuro hacerme un pequeño guión de lo que quiero contar, lo memorizo y después lo ensayo cronometrándome. Así, no sólo consigo retener las ideas y contarlas de forma estructurada sino que me permite medir el tiempo y garantizar que me ajusto a la duración que me han dicho.
Todo esto no deja de ser aumentar el control sobre el contenido de la charla y, cuanto más lo controlemos, menos nervios atacarán.
NO ES UNA AMENAZA, ES UNA OPORTUNIDAD.
Ya sabemos que en la vida si quieres dominar algo la única forma de hacerlo es practicarlo. Pues con hablar en público lo mismo. Si vemos la presentación como una oportunidad de poner en práctica estos consejos y de intentar mejorar respecto a la última vez que hablamos en público, automáticamente nuestro cerebro quita atención a los nervios y los pone en aplicar los consejos, en practicar lo aprendido.
De hecho, si hablar en público es vuestro talón de Aquiles, ¡ya estáis tardando en presentaros voluntarios para todas las oportunidades que os surjan de practicar!
Pues bien, estas fueron las ideas que me apunté en el papelito de forma que, al revisarlas, conseguí reducir bastante el nivel de nervios que llevaba. Ojalá os sirva :)
MIS VÍDEOS FAVORITOS.
4 de mayo de 2016
El valioso tiempo de los maduros
Quiero compartiros este texto de Mario Andrade que me ha gustado muchísimo. Me he sentido muy identificada porque cada vez pienso más como él. ¡Allá va!
“He contado mis años y he descubierto que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que he vivido hasta ahora…
Me siento como aquel niño al que regalan una bolsa de caramelos: los primeros se los come feliz, pero, cuando se percata de que quedan pocos, comienza a saborearlos profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, en las que se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se conseguirá nada.
Ya no tengo tiempo para soportar personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para perderlo con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilan ‘egos’ inflados.
No tolero a los manipuladores ni a los aprovechados.
Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus puestos, sus talentos y sus éxitos.
Detesto, si soy testigo, los efectos que genera la lucha por un cargo importante.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos, si acaso…
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…
Con pocos caramelos en la bolsa…
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír de sus errores
Que no se vanaglorie con sus triunfos.
Que no se considere electa antes de hora.
Que no eluda sus responsabilidades.
Que defienda la dignidad humana.
Y que desee únicamente caminar al lado de la verdad y de la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena vivirla.
Quiero rodearme de gente que sepa tocar el corazón de las personas …
Gente a quien los duros golpes de la vida, le han enseñado a crecer con suaves caricias a su alma.
Sí… tengo prisa… para vivir con la intensidad que nada más que la madurez puede dar.
Pretendo no malemplear ni tan solo uno de los caramelos que me quedan.
Estoy seguro que serán más exquisitos que los que me he comido hasta ahora.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres estimados, y con mi conciencia.
Deseo que la tuya sea la misma, porque, de cualquier manera, también llegarás…”
“He contado mis años y he descubierto que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que he vivido hasta ahora…
Me siento como aquel niño al que regalan una bolsa de caramelos: los primeros se los come feliz, pero, cuando se percata de que quedan pocos, comienza a saborearlos profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, en las que se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se conseguirá nada.
Ya no tengo tiempo para soportar personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para perderlo con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilan ‘egos’ inflados.
No tolero a los manipuladores ni a los aprovechados.
Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus puestos, sus talentos y sus éxitos.
Detesto, si soy testigo, los efectos que genera la lucha por un cargo importante.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos, si acaso…
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…
Con pocos caramelos en la bolsa…
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír de sus errores
Que no se vanaglorie con sus triunfos.
Que no se considere electa antes de hora.
Que no eluda sus responsabilidades.
Que defienda la dignidad humana.
Y que desee únicamente caminar al lado de la verdad y de la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena vivirla.
Quiero rodearme de gente que sepa tocar el corazón de las personas …
Gente a quien los duros golpes de la vida, le han enseñado a crecer con suaves caricias a su alma.
Sí… tengo prisa… para vivir con la intensidad que nada más que la madurez puede dar.
Pretendo no malemplear ni tan solo uno de los caramelos que me quedan.
Estoy seguro que serán más exquisitos que los que me he comido hasta ahora.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres estimados, y con mi conciencia.
Deseo que la tuya sea la misma, porque, de cualquier manera, también llegarás…”
Mario Andrade
1 de abril de 2016
Ancient light
Madre mía, ¡¡llevo sin escribir desde el 26 de enero!! Y sigo sin tiempo :( Todo empezó como parte de un plan de ocupación para no pensar y sí, desde luego se acabó el pensar... y se acabó mi tiempo xDDD de hecho escribo esto en un minibreak que me he concedido porque estoy con una presentación para la semana que viene... No, no tengo mucho tiempo para escribir ahora mismo, pero sí quiero compartir esta canción y su letra porque, de alguna forma, hoy me han llegado :) ¡Volveré que echo de menos escribir! ¡Buen fin de semana!
Gold,
That ancient light,
weighing on your shoulders,
and the river of time,
love is all that´s left to lose,
love is all that´s left to lose,
oooooh
Lost, lost,
but not alone anymore,
Lost, Lost,
but not alone anymore,
This ancient light,
This ancient light,
mmmmm
Ghosts,
Their voices all resting,
In your bones,
and the river of time
Love is all that´s left to lose,
Love is all that´s left to lose,
oooooh
Lost, lost
But not alone anymore,
Lost, lost,
But not alone anymore,
This ancient light,
This ancient light,
This ancient light,
This ancient light,
ooooh
26 de enero de 2016
El tiempo entre colirios
He vueltooooo.
El 7 de enero, después de pasar una mañana recibiendo a distintos compañeros en el despacho que venían a contarme amablemente cómo a un amigo de un amigo le dejaron peor de lo que estaba o cómo la cuñada del hermano del amigo del fistro de la trócola salió sin ojos, me encontraba yo en la sala de espera junto a mi madre para ser operada de la miopía.
Episodio 1: la operación.
Aquello parecía la panadería. Cada 15 minutos más o menos aparecía una chica en plan "¡siguienteeeee!" y vamos, porque iba vestida de médico que si no, lo que os digo, que te dan ganas de contestar "me vas a poner una rosca que no esté muy doradita".
Cuando me quise dar cuenta me pasaron a una sala y me comunicaron que me iban a poner una anestesia. Claro, yo estaba acostumbrada a otro tipo de anestesia aguja XXL incluida, pero aquí vienen con unas gotitas que te echan en cada ojo e inmediatamente te dicen "pasa a quirófano". ¡Pero si no me habrán hecho efecto! ¡Pero que voy a notarlo todo! ¡Pero... pero... pero! Pero nada, a tumbarse en una camilla más tensa que Doraemon pasando el control del aeropuerto.
Enseguida me colocaron una máquina encima (el láser, para los amigos) y me dijeron que mirara una lucecita verde. Yo la miraba encomendándome a todos mis ancestros. Y nada, empieza el festival. Te ponen un aparato que me recordaba a un rizador de pestañas para abrirte el ojo pero no era como el de la naranja mecánica que yo me había imaginado los días previos a la operación, era realmente cómodo porque te ayudaba a abrir el ojo pero te permitía pestañear con facilidad. A continuación te echan un líquido y te dicen "esto te va a escocer un pelín". No me escoció nada, ya decía yo que con esta anestesia en modo gota instantánea no había nada que temer xDDD. Luego empecé a ver cómo acercaban un bisturí y hacían movimientos sobre mi ojo pero claro, como no sentía absolutamente nada (de nuevo, god bless la anestesia) pues parecía que la peli no iba conmigo. Ni me inmuté, de verdad. Yo veía lucecitas y no notaba nada más. Y en menos de lo que se dice "córnea" ya habían terminado con el primer ojo. Y yo "¿pero yaaaaa?". "Sí, ya está, vamos con el otro". Buah y con el otro ya me vine arriba, vamos que no guiñé el ojo con aire de chulería mientras me lo hacían porque las circunstancias no invitaban a ello que si no... xDDD
Y ahí salí yo tan pancha a la sala de espera donde estaba mi madre. Mi madre se esperaba que saliera por lo menos en camilla (madres, qué ricas son) y cuando me vio salir por mi propio pie, sonriendo y con los ojos tal y como entré pues alucinó en colores.
Episodio 2: el momento en que te vienes arriba.
Esa tarde-noche la pasé bajo los efectos de la anestesia (en serio, ¿qué mierda le echan a esas gotas?) así que todo fue un despliegue de "buah, esto no es nada", "me operaría 3 veces más", "decían que era molesto pero no es para tanto" y un sinfín de frases similares que, no es por nada, invitan a que el ser espiritual superior que vea nuestra vida mientras come palomitas sabor mantequilla diga "¿ah sí bonita? ¡pues toma!".
Episodio 3: ¿ah sí, bonita? ¡Pues toma!.
A la mañana siguiente mi madre, ya ejerciendo plenamente su nuevo rol (COLIRIATOR) apareció en mi habitación armada con uno de los 2 botes de colirios que me tenía que echar. "Venga abre el ojo". Y yo "voy". Y en esto que yo juro que envié la orden a mi cerebro jajaja. Mira, aquello no se abría ni de palo. Casi no podía abrir los ojos y si los abría inmediatamente me caían unos lagrimones por las mejillas que ni viendo "la vida es bella".
La sensación era como de tener cristales dentro del ojo todo el rato. Muy agradable.
Durante los 3 siguientes días me convertí en una especie de ameba con gafas de sol. Tirada en el sofá, secándome los lagrimones y durmiendo como una marmota. Era como los abuelillos que se van quedando dormidos a ratos y claro mi madre no sabía cuándo dormía y cuándo no porque no me veía los ojos con las gafas de sol. Me decía "yo te hablo y ya si veo que no te mueves ni dices nada pues asumo que ya te has quedado dormida otra vez". Sólo respondía a 5 estímulos, a saber:
A la semana de operarme me incorporé al trabajo y si tu trabajo requiere usar ordenador ¡vas listo! No veía un pimiento jajaja. El caso es que cuento mi evolución por si por casualidad entra algún operado que, como yo hace unos días, esté buscando desesperadamente saber que esto es normal.
A los 10 días de haberme operado de lejos seguía viendo borroso y de cerca también mal, sobre todo ordenadores, móviles... todo lo que tenga brillo. Y los ojos muy secos, con gotas cada dos por tres.
A los 20 días de haberme operado fue el primer día, remarco, el primer día que realmente noté una mejoría. Veía muchísimo mejor de lejos y de cerca también, pero aún no perfecto.
Y aquí estoy, por lo que me han dicho amigos que se han operado y el mismo médico, me quedan dos semanas aún de seguir recuperando. También noto que si un día no cojo el ordenador, al día siguiente estoy mejor. En cambio, si lo uso mucho (véase, curro) pues al día siguiente veo borroso por la sequedad del ojo.
En fin, esto es una prueba de paciencia y, como yo soy un culo inquieto, pues me ha costado estar tranquila pero la verdad es que cuando antes de ayer di un paseo con mi madre y de repente miré a lo lejos y lo veía todo tan nítido, me pareció una sensación increíble. Hace 15 años que no veía bien sin gafas, increíble de verdad :)
Ahora a seguir recuperando, la vista ... ¡y el tiempo perdido en mi semana vegetativa!
Me despido con una canción que he descubierto hace poquito. ¡¡Buena semana a todos!! :D
El 7 de enero, después de pasar una mañana recibiendo a distintos compañeros en el despacho que venían a contarme amablemente cómo a un amigo de un amigo le dejaron peor de lo que estaba o cómo la cuñada del hermano del amigo del fistro de la trócola salió sin ojos, me encontraba yo en la sala de espera junto a mi madre para ser operada de la miopía.
Episodio 1: la operación.
Aquello parecía la panadería. Cada 15 minutos más o menos aparecía una chica en plan "¡siguienteeeee!" y vamos, porque iba vestida de médico que si no, lo que os digo, que te dan ganas de contestar "me vas a poner una rosca que no esté muy doradita".
Cuando me quise dar cuenta me pasaron a una sala y me comunicaron que me iban a poner una anestesia. Claro, yo estaba acostumbrada a otro tipo de anestesia aguja XXL incluida, pero aquí vienen con unas gotitas que te echan en cada ojo e inmediatamente te dicen "pasa a quirófano". ¡Pero si no me habrán hecho efecto! ¡Pero que voy a notarlo todo! ¡Pero... pero... pero! Pero nada, a tumbarse en una camilla más tensa que Doraemon pasando el control del aeropuerto.
Enseguida me colocaron una máquina encima (el láser, para los amigos) y me dijeron que mirara una lucecita verde. Yo la miraba encomendándome a todos mis ancestros. Y nada, empieza el festival. Te ponen un aparato que me recordaba a un rizador de pestañas para abrirte el ojo pero no era como el de la naranja mecánica que yo me había imaginado los días previos a la operación, era realmente cómodo porque te ayudaba a abrir el ojo pero te permitía pestañear con facilidad. A continuación te echan un líquido y te dicen "esto te va a escocer un pelín". No me escoció nada, ya decía yo que con esta anestesia en modo gota instantánea no había nada que temer xDDD. Luego empecé a ver cómo acercaban un bisturí y hacían movimientos sobre mi ojo pero claro, como no sentía absolutamente nada (de nuevo, god bless la anestesia) pues parecía que la peli no iba conmigo. Ni me inmuté, de verdad. Yo veía lucecitas y no notaba nada más. Y en menos de lo que se dice "córnea" ya habían terminado con el primer ojo. Y yo "¿pero yaaaaa?". "Sí, ya está, vamos con el otro". Buah y con el otro ya me vine arriba, vamos que no guiñé el ojo con aire de chulería mientras me lo hacían porque las circunstancias no invitaban a ello que si no... xDDD
Y ahí salí yo tan pancha a la sala de espera donde estaba mi madre. Mi madre se esperaba que saliera por lo menos en camilla (madres, qué ricas son) y cuando me vio salir por mi propio pie, sonriendo y con los ojos tal y como entré pues alucinó en colores.
Episodio 2: el momento en que te vienes arriba.
Esa tarde-noche la pasé bajo los efectos de la anestesia (en serio, ¿qué mierda le echan a esas gotas?) así que todo fue un despliegue de "buah, esto no es nada", "me operaría 3 veces más", "decían que era molesto pero no es para tanto" y un sinfín de frases similares que, no es por nada, invitan a que el ser espiritual superior que vea nuestra vida mientras come palomitas sabor mantequilla diga "¿ah sí bonita? ¡pues toma!".
Episodio 3: ¿ah sí, bonita? ¡Pues toma!.
A la mañana siguiente mi madre, ya ejerciendo plenamente su nuevo rol (COLIRIATOR) apareció en mi habitación armada con uno de los 2 botes de colirios que me tenía que echar. "Venga abre el ojo". Y yo "voy". Y en esto que yo juro que envié la orden a mi cerebro jajaja. Mira, aquello no se abría ni de palo. Casi no podía abrir los ojos y si los abría inmediatamente me caían unos lagrimones por las mejillas que ni viendo "la vida es bella".
La sensación era como de tener cristales dentro del ojo todo el rato. Muy agradable.
Durante los 3 siguientes días me convertí en una especie de ameba con gafas de sol. Tirada en el sofá, secándome los lagrimones y durmiendo como una marmota. Era como los abuelillos que se van quedando dormidos a ratos y claro mi madre no sabía cuándo dormía y cuándo no porque no me veía los ojos con las gafas de sol. Me decía "yo te hablo y ya si veo que no te mueves ni dices nada pues asumo que ya te has quedado dormida otra vez". Sólo respondía a 5 estímulos, a saber:
- Comida (demasiada comida).
- Música (no sé qué haría sin ella).
- Podcasts (me he enganchado sin remedio).
- Ataques de Coliriator.
- Los audiomensajes de mis amigos en whatsapp (más monos todos, ¡os quiero mucho!).
Episodio 4: pensamientos existenciales.
Claro con este nivel de actividad pues te dedicas a pensar y pensar, ¡si es que no puedes hacer otra cosa!. Empecé con mi vida sentimental que bueno, como ya estaba llorando de forma natural por la cicatrización pues nada, eso que ya llevé adelantado. Continué con mi vida laboral y mis sueños tipo cuento de la lechera. Otra noche, como ya había exprimido mucho el presente, ¿por qué no recordar el pasado? ¡Súper útil todo! Y así muchas noches, demasiadas, la verdad es que terminé harta y por eso ahora estoy hiperactiva.
Episodio 5: pero ya verás de puta madre, ¿no?.
Sin entrar en detalles técnicos, médicos y escabrosos básicamente hay dos tipos de operaciones de vista: la guay (LASIK) y la coñazo (LASEK/PRK). No es todo tan así y la LASEK tiene sus ventajas pero a cambio, mientras que con LASIK en 2 días estás bailando la conga, con LASEK estás tirada en el sillón replanteándote tu existencia con la sensación de tener dos cebollas incrustadas en el ojo.
Claro lo malo es que la más conocida es LASIK y hace años la única que se hacía. Entonces pasamos a esta recopilación de... Frases que nos encanta oír a los operados con LASEK en nuestra primera semana:
- Pero entonces ya verás de puta madre, ¿no?
- ¿Todavía no ves bien? Y... ¿te han dicho si es normal?
- Pues yo me operé y a los dos días ya veía. Qué raro lo tuyo la verdad.
Y no, no sólo no ves bien de lejos, tampoco ves bien de cerca. Así que te encanta escuchar este tipo de cosas xDDD.
Episodio 6: cuando te incorporas de la baja y ...
A la semana de operarme me incorporé al trabajo y si tu trabajo requiere usar ordenador ¡vas listo! No veía un pimiento jajaja. El caso es que cuento mi evolución por si por casualidad entra algún operado que, como yo hace unos días, esté buscando desesperadamente saber que esto es normal.
A los 10 días de haberme operado de lejos seguía viendo borroso y de cerca también mal, sobre todo ordenadores, móviles... todo lo que tenga brillo. Y los ojos muy secos, con gotas cada dos por tres.
A los 20 días de haberme operado fue el primer día, remarco, el primer día que realmente noté una mejoría. Veía muchísimo mejor de lejos y de cerca también, pero aún no perfecto.
Y aquí estoy, por lo que me han dicho amigos que se han operado y el mismo médico, me quedan dos semanas aún de seguir recuperando. También noto que si un día no cojo el ordenador, al día siguiente estoy mejor. En cambio, si lo uso mucho (véase, curro) pues al día siguiente veo borroso por la sequedad del ojo.
En fin, esto es una prueba de paciencia y, como yo soy un culo inquieto, pues me ha costado estar tranquila pero la verdad es que cuando antes de ayer di un paseo con mi madre y de repente miré a lo lejos y lo veía todo tan nítido, me pareció una sensación increíble. Hace 15 años que no veía bien sin gafas, increíble de verdad :)
Ahora a seguir recuperando, la vista ... ¡y el tiempo perdido en mi semana vegetativa!
Me despido con una canción que he descubierto hace poquito. ¡¡Buena semana a todos!! :D
7 de enero de 2016
¡Felices reyes! (con retraso)
Medidas desesperadas en un año sin imaginación alguna para los regalos ¡¡estoy perdiendo mi swing!! xDDD
Espero que pasarais un día de reyes estupendo y que os trajeran muchos regalitos.
Me despido por unos días. Hoy empiezo con uno de mis cambios de 2016: año nuevo, vista nueva. En un ratillo me voy a operar la miopía (ayyyy miedoooo). En cuanto recupere la vista volveré a dar la lata por aquí...
¡Ánimo con la entrada del año y... nos vemos pronto (nunca mejor dicho)!
Espero que pasarais un día de reyes estupendo y que os trajeran muchos regalitos.
Me despido por unos días. Hoy empiezo con uno de mis cambios de 2016: año nuevo, vista nueva. En un ratillo me voy a operar la miopía (ayyyy miedoooo). En cuanto recupere la vista volveré a dar la lata por aquí...
¡Ánimo con la entrada del año y... nos vemos pronto (nunca mejor dicho)!
4 de enero de 2016
María Antonieta de Stefan Zweig
Hoy voy a recomendaros un libro que me ha encantado y es la biografía de María Antonieta escrita por Stefan Zweig.
Me despido con la canción que, casualmente, tenía de fondo cuando leí este fragmento, precisamente sobre esa historia de amor tan bonita.
""Todo me lleva a ti". Es el último grito de pasión amorosa de una mujer que va a morir, y cuyo cuerpo se convertirá pronto en polvo [...] y él que lo recibe en la lejanía, sabe que ese corazón palpitará de amor hacia él hasta su hora postrera. En este saludo de despedida está evocado el pensamiento de la eternidad, la perennidad de sentimiento en medio de lo transitorio. Queda dicha la última palabra de esta grande e incomparable tragedia de amor a la sombra de la guillotina: el telón puede caer ahora".
Había oído hablar de Stefan Zweig pero es la primera vez que leo un libro suyo y, desde las primeras páginas, me quedé atrapada en la historia. Han sido 3 días (lo he devorado, un catarro del averno me ha empujado a la vida vegetativa) en los que me he trasladado al Versalles y París del siglo XVIII. Es realmente impresionante cómo escribe, con qué fuerza y espíritu logra conmoverte y cómo juega con las palabras para presentarte a los personajes como si les tuvieras delante. Por poner un ejemplo, con qué maestría describe las diferencias del matrimonio real:
"María Antonieta y Luis XVI, en todas sus facultades y caracteres, representan un modelo de antítesis. Él, pesado; ella, ligera. él, torpe; ella, ágil; él, tibio; ella, desbordante;él apático; ella, con nervios como llamas. En el terreno espiritual: él, indeciso;ella resuelta, con excesiva rapidez; discurre él lentamente; tiene siempre ella en la boca un "sí" y un "no" espontáneos; él, severamente devoto; ella, sólo feliz entre mundanidades; él, modesto y humilde; ella, conscientemente coqueta; él, metódico; ella, inconstante; él, ahorrativo, ella dilapidadora; él, demasiado serio; ella, desmedidamente juguetona; él oscuras profundidades con corrientes densas; ella, todo espuma y cabrillear de olas. Él se siente a gusto en la soledad; ella, en el puro estrépito de una reunión; a él, con una especie de oscura satisfacción animal, le gusta comer mucho y beber vinos fuertes; ella no cata el vino y come poco y con ligereza. El elemento del rey es el sueño; el de la reina, la danza; el mundo del esposo es el día; el de la mujer, la noche; así, las agujas del reloj de su vida están siempre en oposición, como el sol y la luna".
Pero no sólo eso sino que he conocido a María Antonieta y su historia no tiene nada que ver con la que yo tenía en mi cabeza. Para mí María Antonieta era lujo, capricho, locura, altanería y dejadez. Para mí María Antonieta era "si no tienen pan, que coman pasteles". Era sólo "Madame Deficit" para mí.
Y, sin embargo, en este libro Stefan cuenta de manera magistral cómo, después de esa etapa en la que a una niña mimada se le concede todo lo que desea y, ya sufriendo las penalidades de sus últimos años, apareció la mujer. Inteligente, valiente y digna. Es una historia que muestra cómo toda persona, no importa lo frívola que nos pueda parecer, no importa los errores que pueda cometer a lo largo de la vida, lleva dentro de sí un alma valiente por descubrir. Y que, a veces, no es si no en las peores desgracias cuando aflora ese alma.
"La quietud es un elemento creador. Recoge en sí, purifica y ordena las fuerzas internas; vuelve a juntar lo que ha desparramado la agitación violenta. Lo mismo que en una botella que ha sido sacudida, si se la deposita en tierra, lo pesado se aparta de lo leve, también en una naturaleza turbada, el silencio y la refexión hacen cristalizar más claramente el carácter. Brutalmente obligada a vivir consigo misma, comienza María Antonieta a descubir su propia alma. Sólo ahora llega a ser reconocible que nada ha sido tan fatal para esta naturaleza aturdida, ligera y frívola, como la facilidad con la que el destino la colmó de todo".
El libro descubre también una preciosa historia de amor que yo no conocía. Amor, con todas las letras. Un amor que no murió con el paso de los años y para el cual la distancia nunca fue olvido. He llorado sinceramente con esta historia y aún más sabiendo que fue real.
Sé lo que podéis estar pensando algunos (mi madre entre vosotros): "uffff una biografía de María Antonieta, qué pereza, si esa historia ya me la sé...". Pero os aseguro que os va a sorprender como me ha pasado a mí. Si lo leéis, ya me contaréis :)
Me despido con la canción que, casualmente, tenía de fondo cuando leí este fragmento, precisamente sobre esa historia de amor tan bonita.
""Todo me lleva a ti". Es el último grito de pasión amorosa de una mujer que va a morir, y cuyo cuerpo se convertirá pronto en polvo [...] y él que lo recibe en la lejanía, sabe que ese corazón palpitará de amor hacia él hasta su hora postrera. En este saludo de despedida está evocado el pensamiento de la eternidad, la perennidad de sentimiento en medio de lo transitorio. Queda dicha la última palabra de esta grande e incomparable tragedia de amor a la sombra de la guillotina: el telón puede caer ahora".
1 de enero de 2016
2016: en construcción :)
Feliz año 2016, ¡a por él!
Dejarse llevar suena demasiado bien
Jugar al azar, nunca saber dónde puedes terminar...
O empezar :)
25 de diciembre de 2015
Soon we'll be found
Es navidad y he descubierto esta balada de Sia. Y mientras, recuerdo aquí sola en el salón tantas navidades pasadas, mis padres, mis abuelos, mi hermana y yo en esta mesa que tengo delante. El cambio. Y el año que viene más cambio. Y mientras recuerdo me gusta cómo suena la canción.
Come along it is the break of day
Surely now, you'll have some things to say
It's not the time for telling tales on me
So come along, it won't be long
'Til we return happy
Shut your eyes, there are no lies
In this world we call sleep
Let's desert this day of hurt
Tomorrow we'll be free
Let's not fight I'm tired can't we just sleep tonight?
Turn away it's just there's nothing left here to say
Turn around I know we're lost but soon we'll be found
Well it's been rough but we'll be just fine
Work it out yeah we'll survive
You mustn't let a few bad times dictate
So come along, it won't be long
'Til we return happy
Shut your eyes, there are no lies
In this world we call sleep
Let's desert this day of hurt
Tomorrow we'll be free
Let's not fight I'm tired can't we just sleep tonight?
Turn away it's just there's nothing left here to say
Turn around I know we're lost but soon we'll be found
Feliz Navidad :)
7 de diciembre de 2015
Propósitos de año nuevo for dummies
Hace tiempo estuve en una charla en la que daban buenos consejos para plantear y cumplir los propósitos de año nuevo. Como procrastinadora oficial del reino allá que me fui con mi cuaderno y un boli entre los dientes dispuesta a aprender a tope.
La primera idea que me gustó es que quizá sabemos mucho de gestionar proyectos en nuestro trabajo: definir qué tareas son necesarias para cumplir el objetivo del proyecto y luego planificarlas en el tiempo, asignándoles recursos y midiendo periódicamente qué tal van (por favor, cómo se nota el curso de gestión de proyectos que he tenido esta semana, ¡si conseguí atender y todo!).
¿Y si viésemos nuestra vida como un proyecto? (pausa dramática)
Y claro aquí viene la siguiente pregunta, ¿cuál es el objetivo de mi proyecto de vida? Pues aqui comparto un recuerdo con el ponente y es lo que me emociona escuchar a la gente hablar bien de mi padre. Sí, mi padre era un crack :) y la gente que le conoció nos hablaba de lo buena persona que había sido, de cómo ayudaba siempre que podía a sus compañeros de trabajo, de lo alegre que era con sus amigos y la vitalidad que desprendía... ¿Y si mi objetivo girara en torno a esto? ¿cómo me gustaría que hablaran de mí cuando muera?
Una vez fijado nuestro objetivo, el ponente nos dio ideas para plantear nuestros propósitos. A ver si sirve alguna...
Pero bueno ¿y por qué no cumplimos nuestros propósitos? Pensaba que era sólo por vaguería pura y dura pero pensándolo también hay otros motivos, por ejemplo el perfeccionismo extremo. Si no lo puedo hacer perfecto, si no puedo controlarlo todo al milímetro, no lo hago. Been there, done that!! Tampoco ayuda que nos planteemos la pera limonera en diciembre y no lo revisemos hasta el diciembre siguiente, ¿eh picarones? ¡¡Que hacemos todos lo mismo hombre, si lo sabré yo!!
En esta línea nos dio unas ideas para aumentar las posibilidades de cumplirlos. Que igual ni por esas pero yo voy a probar alguna a ver si fluye bien la cosa :)
REGLA DEL LÁPIZ.
Lo que no se escribe es difícil de cumplir. Además si lo escribes lo puedes contrastar. por ejemplo, yo en 2014:
La primera idea que me gustó es que quizá sabemos mucho de gestionar proyectos en nuestro trabajo: definir qué tareas son necesarias para cumplir el objetivo del proyecto y luego planificarlas en el tiempo, asignándoles recursos y midiendo periódicamente qué tal van (por favor, cómo se nota el curso de gestión de proyectos que he tenido esta semana, ¡si conseguí atender y todo!).
¿Y si viésemos nuestra vida como un proyecto? (pausa dramática)
Y claro aquí viene la siguiente pregunta, ¿cuál es el objetivo de mi proyecto de vida? Pues aqui comparto un recuerdo con el ponente y es lo que me emociona escuchar a la gente hablar bien de mi padre. Sí, mi padre era un crack :) y la gente que le conoció nos hablaba de lo buena persona que había sido, de cómo ayudaba siempre que podía a sus compañeros de trabajo, de lo alegre que era con sus amigos y la vitalidad que desprendía... ¿Y si mi objetivo girara en torno a esto? ¿cómo me gustaría que hablaran de mí cuando muera?
Una vez fijado nuestro objetivo, el ponente nos dio ideas para plantear nuestros propósitos. A ver si sirve alguna...
- Un propósito para liberarnos de un rencor que nos esté machacando.
- Un propósito encaminado a conseguir un sueño legítimo que tengamos.
- Un propósito relacionado con mejores hábitos alimenticios.
- Por supuesto un clásico, la navidad no es navidad sin el "vuelveeeee a casa vuelveeeee" y sin proponernos hacer deporte :P
- Algo que nos haga hablar más con nosotros mismos. Siiii lo sé debería meditar y no lo hagooo, vagoncia!!
- Dar más las gracias, a quienes nos rodean y a nosotros mismos!!
- Un propósito relacionado con ayudar de alguna forma a otras personas.
Pero bueno ¿y por qué no cumplimos nuestros propósitos? Pensaba que era sólo por vaguería pura y dura pero pensándolo también hay otros motivos, por ejemplo el perfeccionismo extremo. Si no lo puedo hacer perfecto, si no puedo controlarlo todo al milímetro, no lo hago. Been there, done that!! Tampoco ayuda que nos planteemos la pera limonera en diciembre y no lo revisemos hasta el diciembre siguiente, ¿eh picarones? ¡¡Que hacemos todos lo mismo hombre, si lo sabré yo!!
En esta línea nos dio unas ideas para aumentar las posibilidades de cumplirlos. Que igual ni por esas pero yo voy a probar alguna a ver si fluye bien la cosa :)
REGLA DEL LÁPIZ.
Lo que no se escribe es difícil de cumplir. Además si lo escribes lo puedes contrastar. por ejemplo, yo en 2014:
- Dije que 2015 sería el año de Nueva York y Nepal: ni lo uno ni lo otro jajaja.
- Será el año en que me den mi casa: tampoco jajaja, por poco pero aún no.
Vale empieza mal pero no ha ido taaan mal:
- Me propuse hacer ejercicio y ahora estoy enganchada al bikram yoga (está claro que un propósito será conseguir hacer en 2016 la postura del padamgustasana... molan los nombres or what?? mi nombre favorito es Dandayamana Bibhaktapada Paschimotthanasana jajaja).
- Quise que fuera el año de abrirme y conocer gente nueva y no ha ido mal la cosa :)
- Quise seguir haciendo cosas que me diera miedo hacer, y también me he lanzado con alguna cosita que otra, sobre todo en Filipinas hice varias de golpe xDDD
- Me propuse estar "atenta" en busca de "eso" que despertara mi motivación y al poco entró el mentoring y el coaching en mi vida... y presiento que mi camino va a ir en esa línea.
Así que todos a escribir los propósitos y guardarlos a mano para revisar de vez en cuando si vamos cumpliéndolos.
REGLA DE LO QUE NO QUIERO.
Esto quiero hacerlo :D Coger un cubo de metal o una chimenea que mola más, rodearse de gente con la que se tenga confianza (familia, amigos...) y escribir en 3 o 4 papeles cosas que hayan pasado este año y que no quiera que vuelvan a pasar y quemarlas una a una. Me gusta. Podría ser liberador, nos aleja de lo que no queremos. Habrá que probar.
REGLA DEL VIERNES.
Cada viernes (por poner un día) debemos revisar lo que hemos hecho durante la semana y lo que pensamos hacer la semana que viene y reflexionar sobre si nuestras acciones nos están acercando a los objetivos y propósitos de nuestro proyecto de vida o si nos alejan. ¿Estoy pasando mucho tiempo alejado de mi familia? ¿estoy agobiándome por temas sin importancia e invirtiendo demasiado tiempo en ellos?... Y claro, la clave está en ir corrigiendo para no alejarnos demasiado de nuestro objetivo.
Y nada más, con todo esto y un bizcocho tenemos un mesecito por delante para pensar los propósitos, ¡este año no hay excusa para no plantear los correctos y para no cumplirlos!
Me despido con una canción que no paro de escuchar. Es una versión de Lean On que me parece super buenrollera. ¡Que tengáis buena semana, vamoooos que esta es cortita!
2 de diciembre de 2015
11 años
11 años y todavía necesito más.
Me pregunto si alguna vez dejaré de necesitar tiempo.
Te quiero mucho papá.
21 de noviembre de 2015
La sabiduría de la inseguridad
El otro día en clase de meditación mi profesor comentó que íbamos a hablar de la inseguridad (la clase siempre se compone de una primera parte donde hacemos ejercicios de concentración y la segunda parte es un pequeño coloquio sobre temas muy variados). Yo cuando lo oí empecé a dar palmas con las orejas: ¡bien me va a hablar de la autoestima, me viene genial!.
Nada más lejos. De lo que quería hablarnos es de la inseguridad en la que vivimos y viviremos siempre aunque no seamos conscientes.
Desde los atentados de París, en Occidente se está extendiendo un sentimiento de miedo y terror. "Estas navidades no pienso acercarme al centro" comentó un compañero de trabajo. "No voy a ir a los centros comerciales en fin de semana" decía otra chica. Y es que de pronto nuestro mundo se ha vuelto inseguro.
Pero... ¿acaso alguna vez ha sido seguro? ¡Error! Antes de los atentados no estábamos libres de condena. Cualquier día nos puede dar un infarto fulminante, o un accidente de coche o moto, o pueden detectarnos una enfermedad terminal o puede ocurrir que vayamos caminando por la calle, pisemos una cáscara de plátano y demos un triple salto mortal cayendo en una zanja (por poner un ejemplo así típico...xD). Bueno, a esto ahora hay que sumarle el cruzarte un mal día a una mala hora con un terrorista gritando "alahu akbar".
No quiero sembrar el pánico, todo lo contrario, quiero entender que mi mundo nunca ha sido seguro. Y nunca lo será. Y por tanto lo que hay que hacer es entrenar lo que en el mundo del yoga se conoce como "la sabiduría de la inseguridad" que no es más que vivir felices aceptando todo aquello que no podemos controlar.
¿Cómo?
En primer lugar tratando de calmarnos y serenar nuestra mente. Para mí la meditación va a ser clave porque ayuda a ver las cosas como son y a tranquilizarnos. A aceptar que, aunque sería una pena morir ahora sin haber vivido muchas cosas que quiero vivir (el amor o tener hijos, que recientemente he descubierto que quiero tenerlos en el futuro, y lo quiero mucho) si me toca, me toca, es mi hora y qué le vamos a hacer, por lo menos que me quiten lo bailado hasta ahora :)
En segundo lugar, no cediendo al terror y continuando el baile. Sí, yo soy la primera que ha pensado en cancelar ciertos planes porque eran aglomeraciones o por otros motivos, pero no lo voy a hacer. Porque vivir así no es vivir. Y porque si mañana me toca irme de aqui quiero irme con la sensación de que he exprimido al máximo mi vida.
Bueno, sólo quería compartir esta lección sobre la sabiduría de la inseguridad porque creo que es muy apropiada para los tiempos que estamos viviendo. Y porque si entrenamos esa sabiduría seremos capaces de apreciar que, a pesar de todo el terror, la vida sigue siendo preciosa, llena de momentos bonitos, personas a las que queremos y que nos quieren y emociones y sentimientos que son un regalo. No dejemos que el miedo nos las empañe.
Que tengáis buena semana.
Nada más lejos. De lo que quería hablarnos es de la inseguridad en la que vivimos y viviremos siempre aunque no seamos conscientes.
Desde los atentados de París, en Occidente se está extendiendo un sentimiento de miedo y terror. "Estas navidades no pienso acercarme al centro" comentó un compañero de trabajo. "No voy a ir a los centros comerciales en fin de semana" decía otra chica. Y es que de pronto nuestro mundo se ha vuelto inseguro.
Pero... ¿acaso alguna vez ha sido seguro? ¡Error! Antes de los atentados no estábamos libres de condena. Cualquier día nos puede dar un infarto fulminante, o un accidente de coche o moto, o pueden detectarnos una enfermedad terminal o puede ocurrir que vayamos caminando por la calle, pisemos una cáscara de plátano y demos un triple salto mortal cayendo en una zanja (por poner un ejemplo así típico...xD). Bueno, a esto ahora hay que sumarle el cruzarte un mal día a una mala hora con un terrorista gritando "alahu akbar".
No quiero sembrar el pánico, todo lo contrario, quiero entender que mi mundo nunca ha sido seguro. Y nunca lo será. Y por tanto lo que hay que hacer es entrenar lo que en el mundo del yoga se conoce como "la sabiduría de la inseguridad" que no es más que vivir felices aceptando todo aquello que no podemos controlar.
¿Cómo?
En primer lugar tratando de calmarnos y serenar nuestra mente. Para mí la meditación va a ser clave porque ayuda a ver las cosas como son y a tranquilizarnos. A aceptar que, aunque sería una pena morir ahora sin haber vivido muchas cosas que quiero vivir (el amor o tener hijos, que recientemente he descubierto que quiero tenerlos en el futuro, y lo quiero mucho) si me toca, me toca, es mi hora y qué le vamos a hacer, por lo menos que me quiten lo bailado hasta ahora :)
En segundo lugar, no cediendo al terror y continuando el baile. Sí, yo soy la primera que ha pensado en cancelar ciertos planes porque eran aglomeraciones o por otros motivos, pero no lo voy a hacer. Porque vivir así no es vivir. Y porque si mañana me toca irme de aqui quiero irme con la sensación de que he exprimido al máximo mi vida.
Bueno, sólo quería compartir esta lección sobre la sabiduría de la inseguridad porque creo que es muy apropiada para los tiempos que estamos viviendo. Y porque si entrenamos esa sabiduría seremos capaces de apreciar que, a pesar de todo el terror, la vida sigue siendo preciosa, llena de momentos bonitos, personas a las que queremos y que nos quieren y emociones y sentimientos que son un regalo. No dejemos que el miedo nos las empañe.
Que tengáis buena semana.
16 de noviembre de 2015
No vayas a Irlanda en noviembre.
El caso es que cuando hablamos de ir a Irlanda en pleno noviembre mi primera reacción fue imaginarme esto:
En conclusión, no vayáis en noviembre a Irlanda, de verdad que no. Anda que no hay meses bonitos para ir en primavera y verano!! Pero ... si vais, lo primero: ¡YA OS LO ADVERTÍ! Y lo segundo... aun así se puede disfrutar mucho :)
¡Buena semana!
Pero bueno al final me convencí, al fin y al cabo me apetecía conocer Irlanda y no quería ser una persona pesimista y ceniza imaginando el peor de los temporales. Además un país con esta banda sonora iba a gustarme con lluvia o sin ella, ¡vamos ya y dale al play y que te acompañe Galway Girl en mi entrada :D!
Así que unos meses después ahí estábamos asomándonos ilusionados por la ventana de nuestro coche viendo... esto:
LA TUMBA DE YEATS.
La cruda realidad: cuando sólo te rodea lluvia, viento, niebla, lluvia, frío, lluvia, viento, niebla y lluvia pues es complicado que disfrutes. Es así. Pero esta no va a ser una entrada ceniza, ¡no señor! Pienso centrarme en lo que SÍ me gustó de Irlanda :D
LA ACUMULACIÓN CÓSMICA DE BUEN KARMA.
Después de chupar niebla y lluvia hasta que tanto yo como mi pelo (que en ese momento ya había adquirido vida propia) no recordábamos nuestra vida en un día soleado creo que ya llevábamos acumulados suficientes karma points así que el día que teníamos que visitar los cliffs de Moher y el día que tocaba la calzada de los gigantes el tiempo nos dio un breve respiro. Lo justo para verlo no os penséis que fue nada demasiado ambicioso. Creo que un ser superior debió apiadarse de nosotros rollo "ayyy criaturitas, venga aguanto el chiringuito un poco, sacad unas fotucas y ale al coche que va a llover de nuevo, que no nos podemos venir tan arriba".
Y se agradeció ese momento de calma entre la tempestad:
LA SOLUCIÓN A UN DÍA DE LLUVIA.
¡Qué buena estaba!
LA ALEGRÍA EN SU MÚSICA.
El encanto de su música con la que amenizan las veladas en los pubs es innegable, y algo único. De Galway nos llevamos este regalo:
SITIOS CUTE PARA DESAYUNAR.
Sé que esa lecherita no sería nada práctica en mi vida pero... ¡la quiero tanto!
Juro que no lo hice aposta, qué bien pegaban por favor
Mmmm disfruté cada bocado
EL DÍA QUE CASI DORMIMOS EN UN PUTICLUB.
Jajaja no hay mucho que contar, reservamos un hotel "con buena pinta" xDDD.
Llegamos y vimos un ambiente sórdido, mucho fucsia dentro, mucho neón y un cartel precioso que ponía NITECLUB jajaja. ¡Salimos por patas de allí!
LA SALA DE MEDITACIÓN EN LOS ACANTILADOS DE MOHER.
En la entrada de los acantilados se puede ver un cartel que reza: "meditation room". Inmediatamente me llamó la atención y entré. Encontré una sala donde sonaba el ruido del agua cayendo en una fuente y donde habían colocado teléfonos de ayuda psicológica para suicidas potenciales. Me pareció muy curioso y positivo, a veces la meditación nos ayuda a ordenar la mente... ojalá haya salvado alguna vida.
Un mensaje de ánimo:
"A lament in one ear, maybe, but always a song in the other".
Visitamos la tumba del poeta irlandés por excelencia: W.B. Yeats. ¡Qué vida más tormentosa y apasionada! Y qué bonito que finalmente le enterraran cerca del páramo que tanto amaba:
Me encanta este poema, que le dedicó a la mujer a quien siempre amó
y a quien nunca pudo tener, Maud Gonne:
Cuando estés vieja y gris y soñolienta
y cabeceando ante la chimenea, toma este libro,
léelo lentamente y sueña con la suave mirada
y las sombras profundas que antes tenían tus ojos.
Cuántos amaron tus momentos de alegre gracia
y con falso amor o de verdad amaron tu belleza,
pero sólo un hombre amó en ti tu alma peregrina
y amó los sufrimientos de tu cambiante cara.
E inclinada ante las relumbrantes brasas
murmulla, un poco triste, cómo escapó el amor
y anduvo en las cimas de las altas montañas
y entre un montón de estrellas ocultó su rostro.
LA GUESTHOUSE DEL TERROR.
La última noche en Dublín nos alojamos en una guesthouse muy siniestra regentada por una anciana del tipo "peli de terror" y sus dos hijos destripadores. Por favor, imagine el lector estas estancias que muestro a continuación aderezadas con una anciana que te mira fijamente mientras dice cosas del tipo: "Are you catholic, dear?" (ojos inyectados en sangre) o "Accidents happen... we must be prepared to avoid the accidents, don't you think dear?". True story. Nos soltó las dos frases, lo juro. Ñaaaaaa socorro!!!
Ikea colección de otoño 2015
Algún antepasado de Creepy Nanny
Fotos de muertos que habitan la casa por la noche, yo lo veo clarísimo
Y UN POCO DE FILOSOFÍA IRLANDESA.
CURIOSIDADES EN LA FÁBRICA DE GUINNESS.
La verdad es que, aunque turistada, me gustó bastante la fábrica de Guinness. Te cuentan historias curiosas como que Arthur Guinness alquiló por 9000 años la fábrica (eso es seguridad en si mismo or what?) o que su mujer dio a luz 21 hijos, estando embarazada durante 16 años de su vida!! Oh my god!!
Y la parte de la publicidad histórica de la cerveza era muy curiosa, como se ve en estos carteles:
Hope so :)
Pero sin duda os presento a la estrella de la fábrica... LA OSTRA QUE SILBA (todos juntos: what the fuck?):
En conclusión, no vayáis en noviembre a Irlanda, de verdad que no. Anda que no hay meses bonitos para ir en primavera y verano!! Pero ... si vais, lo primero: ¡YA OS LO ADVERTÍ! Y lo segundo... aun así se puede disfrutar mucho :)
¡Buena semana!
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